Doblar el Cabo de Hornos, en Sudamérica; vencer el Cabo de Buena Esperanza, la línea que separa el Atlántico del Índico, nunca han sido tarea fácil. Cuentan, que los marinos que lo conseguían, lucían el resto de su vida un aro de hierro o plata en la oreja, como testigo de una hazaña que les convertía en héroes dentro de una profesión repleta de hombres duros de pelar.
Una IPA en el Cabo de las Tormentas